Mi confrontación con la docencia
Soy Licenciada en Letras Hispánicas, egresada de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, mi carrera en el centro del país no tiene tanta demanda, a diferencia de otros estados como Morelia, Guanajuato e incluso la capital del País. Quizá poco han escuchado de ella, a grandes rasgos somos especialistas en nuestro idioma así como en literatura, por lo tanto podemos ejercer como correctores de estilo, bibliotecarios, trabajar para medios masivos, redactores, y docentes de Gramática, Literatura, Metodología de la investigación.
Generalmente al graduarnos no consideramos el ser maestro como una de nuestras metas, sin embargo en mi caso, desde que era pequeña le enseñaba el alfabeto a todo aquel niño que me lo permitiera, imagino los momentos de tedio para éste, en fin al terminar mi carrera tuve la suerte de ingresar al CECYEJ para impartir la materia de Lectura Expresión Oral y Escrita, así como los talleres de fomento a la lectura.
Al notar que los jóvenes tienen un déficit en su formación de lectoescritura comencé con un taller de ortografía para reforzar el de Fomento, en este proyecto no podía exigir nada más que algún salón libre para poder trabajar, en algunas ocasiones las clases fueron en el patio por falta de espacio, fue ahí donde pensé que valía la pena continuar por este camino de la educación, es decir, sí los alumnos se quedaban 3 horas extra a la semana por un taller que no es obligatorio y que en ocasiones las condiciones no eran las mejores, significaba más de lo que ya había considerado, tenía a personas que quería aprender de verdad. Esta experiencia fue en mi primer semestre, resultó demasiado motivante para comenzar con actividades de teatro, poesía y redacción de cuentos. Es sorprendente la respuesta que dan los muchachos, pesé a cualquier dificultad que pueda presentarse, en ocasiones cuando no se cuenta con apoyo de directivos o escucho que los mismos compañeros divulgan que la cultura no se equipara con el deporte, pues representa pérdida de tiempo me invade un sentimiento de molestia y decepción, incluso he deseado alejarme y dedicarme a cualquier otra cosa, pero al llegar con mi grupo reconozco que el aula es mi mejor lugar de trabajo, entonces vale la pena seguir preparándose.
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