Mi aventura como docente
Al inicio de esta especialidad pude virar hacia los tres años que tengo como docente y me percate que al mencionarlos el tiempo es muy corto, sin embargo su contenido es tan grande, interesante y variado que en ocasiones siento que las mejores historias podrían nacer de ese lugar llamado: aula.
El preámbulo a mi primer día de clase se contrasta a lo que actualmente sucede en momentos similares pues aunque siempre me enfrento al temblor de manos, ante los ojos interrogantes de más de cuarenta alumnos, en cada sesión o inicio de curso, tengo la certeza de que las clases serán mejores, más material, mayor dinamismo, complicidad, relación armoniosa, etc.
La labor como docente tiene una peculiaridad: jamás será lo mismo que el día anterior, eso es lo mejor, al estar con personitas en un momento tan decisivo como lo es la adolescencia, las cosas no se verán de la misma manera nuevamente, pues te enfrentas al caos, a la dificultad para entender porque su mente está en otro lado menos en la butaca gris.
Por ello es que debemos como profesores estar abiertos a los cambios, ser actuales para llamar su atención, para compartir sus dudas o intereses, estar capacitados no sólo en el terreno de nuestra asignatura, sino en una formación de valores, de ética.
Finalmente estamos involucrados en la educación, entonces hay que disfrutarlo, cierto que no será una recta, habrá elementos que sortear, por ello vale la pena seguir.
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